En España, las instituciones parlamentarias han sido consideradas tradicionalmente como el eje de la vida política del país. Hasta no hace mucho tiempo, el Congreso de los Diputados, y en menor medida el Senado, eran el hábitat natural para que los partidos confrontaran sus ideas y trasladaran sus compromisos y postulados a la sociedad.

Recientemente, movimientos como el 15-M, que defendían una democracia más participativa y un mayor protagonismo de los ciudadanos, así como la aparición de nuevas formaciones que criticaban el bipartidismo y el poder de las grandes corporaciones financieras, han propiciado un cambio en los modos clásicos de hacer política.

En este contexto, el debate político ha encontrado nuevos escenarios y canales como las redes sociales y los platós de televisión. Los medios de comunicación escritos han visto reducida su capacidad de influencia en los políticos y en la sociedad en general ante el irresistible ascenso de plataformas como Twitter, Facebook, Instagram o WhatsApp.

¿Qué mensajes calan más ante la ciudadanía, los que se sirven en los editoriales clásicos y columnas de opinión o los que se propagan de forma exponencial en las redes sociales? ¿Qué estrategias utilizan los medios tradicionales para incorporarse o participar activamente en ese nuevo debate virtual?

Por su parte, los canales de televisión han visto la oportunidad de incorporar a sus parrillas un formato que hasta hace poco apenas tenía cabida en la programación. A ello ha contribuido la opinión de muchos políticos que han reconocido que el verdadero debate sobre los asuntos públicos del país está en los platós y no tanto en el hemiciclo.

Los tradicionales debates parlamentarios, muchos de ellos tediosos y carentes de interés, se dirimen ahora ante las cámaras, principalmente en unas tertulias en las que políticos, periodistas y analistas se enzarzan en todo tipo de combates dialécticos.

Esos formatos televisivos contienen una mezcla de información y entretenimiento y cuentan con unos invitados que, gustosamente, asumen el papel de héroes y antihéroes: periodistas que se transforman en políticos y políticos que asumen, gustosos, el rol de comunicador estrella.

¿Cuál es la finalidad principal de los periodistas en este tipo de formatos televisivos: informar u opinar? ¿Por qué muchas de las tertulias apuestan más por el espectáculo y el ruido frente a la reflexión? ¿Debemos resignarnos al “todo por la audiencia”? ¿Hay que asumir como hecho irremediable que el cuerpo a cuerpo dialéctico y la repercusión en las redes sociales están por encima del modelo clásico de contraste de opiniones?

Los ciudadanos reclaman a las instituciones que los representan que se modernicen, que agilicen los debates y los trámites parlamentarios y que den prioridad a las cuestiones que realmente les afectan y preocupan. ¿Cuál debe ser el papel de los medios de comunicación en ese contexto? A buen seguro, en esta mesa redonda encontraremos algunas claves que nos servirán para vislumbrar cómo serán en el futuro las relaciones entre políticos, periodistas y ciudadanos, y cuál será el escenario ideal para el debate sosegado y reflexivo sobre las ideas.

PROPUESTAS DE DEBATE PARA LA MESA

  • ¿Dónde reside el debate político en la actualidad?
  • ¿Qué papel tienen las redes sociales en la consolidación, difusión, contraste o distorsión del debate político?
  • ¿Qué estrategias adoptan los medios de comunicación clásicos ante la pujanza de esos nuevos canales?
  • ¿Qué cualidades debe reunir un buen tertuliano?
  • ¿Cómo hay que preparar un buen debate televisivo, pensando principalmente en los intereses de los ciudadanos y no tanto en las audiencias?
  • ¿Existe espacio para el debate político sosegado y reflexivo, o hay que ceder o adaptarse a las exigencias de las redes sociales?

COORDINACIÓN

Manuel Tapia

manueltz@ccinf.ucm.es

Periodista y profesor en el Departamento de Periodismo y Comunicación Global.

 

PARTICIPANTES

Victoria Prego
presidenta de la Asociación de la Prensa de Madrid (APM)

Lucía Méndez
periodista de El Mundo

Javier Ruiz
periodista de Cuatro

Pablo Montesinos
periodista de Libertad Digital

Agustín Yanel
secretario General de la Federación de sindicatos de Periodistas

Jan Martínez Ahrens
director adjunto de El País